Leyendas Urbanas
Acuñada entre montañas, con calles intrincadas que se descuelgan desde los cerros circundantes, nace la ciudad. La sonora cavidad del ande, cuna de Dioses y Héroes. Chuquiago Marka, la nacida india y bautizada por España, el producto mestizo en su genio creador llena de historia y de leyendas cobijadas por los siglos. Difícil de explicar para quien no ha
sus venas empedradas, así es la ciudad pero mas allá de la modernidad se desdoblan leyendas e historias magnificas, en sus calles, en sus pueblos y en su gente.
En
esa mezcla entre modernidad y el casco viejo de la ciudad, ocultada entre
avenidas se esconde la calle Jaén, parte
histórica donde confabularon patriotas para empezar la revuelta libertaria de
La Paz. Donde confabulan también viudas expulsadas del averno condenadas a
penar en busca del beso de algún hombre con alcohol en la sangre. Callejón
donde caminan los demonios y los mulatos esclavizados en la colonia que
arrastrando sus cadenas golpean las puertas buscando consuelo. El callejón de
las animas y los demonios que cuya única salvación es L a cruz verde que ahuyenta
a las almas condenadas a vagar por la Jaén.
Mas
abajo, en el centro mestizo de La Paz, la catedral de San Francisco es testigo
de la unión de lo religioso y lo pagano, en plena calle empinada y empedrada se
encuentra " La calle de las brujas”, el refugio alternativo de los
médicos dubitativos, las parejas inseguras, los enfermos adoloridos y
comerciantes ambiciosos buscan en ella hierbas que le pondrán remedio a sus
males, acabarán con sus miedos o harán realidad sus aspiraciones.
La
catedral de San Francisco no solo es testigo de la unión entre lo religioso y
lo pagano, también es testigo del mestizaje en pleno donde el indio, gringo,
blanco, negro y todos buscan el remedio alternativo contra los males o buscan
también otros medios para el éxito. Los nombres de las plantas suenan a
misterio: tojlolo, huayruru, curucuru, coa, huillca, lampaya, tillicoa, pupusa,
tikacoa, entre otras que con ese halo de misterio también van cargadas de
poderes ocultos que causan o liberan de lo males. Juntos con las hierbas, los
fetos de animales son buenos para la suerte, la salud, el amor y el dinero.
La
calle de las brujas ese rincón donde la chifleras venden la suerte, el amor y
el dinero, ese rincón donde cualquiera puede caer para buscar ayuda, para
pedirle a la pachamama, buscando su alma, expulsar demonios, los malos espíritus
y donde también le quitan el alma al gringo turista en busca de una foto.
La
ciudad de La Paz, esa hoyada enclavada entre cerros protectores esta llena de
historias algunas ocultas e inadvertidas, como la ciudad misma. La ciudad
invisible de mil caras, la india, la mestiza la que dicen que enamora al que la
visita, es parte de su magia.
Hay
que revisitarla, reencontrarla, verla nacer de nuevo en los ojos de los que
caminamos sus calles subterráneas, su asfalto, sus laderas… caminar y
recorrerlas como recorre la sangre a las venas.
Otras de las Esencias de la
Ciudad, es la calle de las brujas - que en realidad no es una sola, porque
existen más calles, sin embargo una de las más conocidas esta ubicada en la
calle Sta. Cruz esquina Linares, y es la que muestra la composición. El alma de
la ciudad tiene muchas facetas, en sus diferentes escenarios y rincones de la
Oh! linda La Paz.
En estos espacios se puede
percibir unos hábitos de mucho respeto a los espíritus, a cuidar el ajayu
personal como el ajayu urbano, es un espacio donde se fusiona creencias
occidentales con locales revalorizando a nuestra cultura, porque somos nosotros.

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